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Histórico: presidente mundial de Rotary accede a espacio reservado de Basílica con Club Rotario Tonantzin Guadalupe

Una visita sin precedentes encabezada por el presidente mundial de Rotary International, Francesco Arezzo, que unió fe, liderazgo y servicio con Club Rotario Tonantzin Guadalupe

En un hecho excepcional, el presidente de Rotary International, Francesco Arezzo, y su esposa Ana María, protagonizaron una visita histórica a la Basílica de Guadalupe al acceder a uno de sus espacios más reservados, en una experiencia marcada por la espiritualidad, la conexión humana y el significado internacional del encuentro.

Más allá de lo protocolario, este momento simboliza un poderoso puente espiritual. La presencia de un líder global en el santuario guadalupano representa una conexión que trasciende culturas, idiomas y fronteras, reforzando el valor universal del servicio.

La visita fue posible gracias a la destacada anfitrionía del Club Rotario Tonantzin Guadalupe, a través de la valiosa gestión del socio honorario de este club, Monseñor Diego Monroy Ponce, quien ya les esperaba con los brazos abiertos para el acceso a espacios altamente especiales. Este logro también fue posible gracias a la coordinación estratégica del socio Fausto Ciceño, cuya organización, sensibilidad y visión permitieron concretar una experiencia sin precedentes dentro del rotarismo en México.

En el camerino donde se resguarda la imagen de la Virgen de Guadalupe —uno de los espacios de mayor significado espiritual—, el presidente mundial, acompañado por su esposa, así como por el director Salvador Rizzo, el gobernador Omar Moreno Alatriste y su esposa Janet Ramírez, vivieron un momento de recogimiento, conexión y reflexión profundamente significativo.

De manera paralela, el Club Rotario Tonantzin Guadalupe e invitados aguardaron en el área de vitrales, acercándose a la imagen guadalupana en un ambiente de profunda emoción. El carácter restringido de estos espacios subraya la relevancia de esta visita, considerada ya como un acontecimiento extraordinario.

Durante este tiempo, Monseñor Diego Monroy ofreció una bendición especial a los presentes y a los obsequios que serían entregados, compartió una explicación sobre el significado del recinto y entregó una rosa con agua bendita a cada asistente, sellando un encuentro cargado de simbolismo.

Posteriormente, la presidente Laura Molina y los socios del club recibieron a la comitiva para rendir un homenaje breve, pero significativo. Como símbolo de fraternidad, le entregaron dos medallas de la Virgen de Guadalupe grabadas, una con el nombre de Francesco y otra con el nombre de Ana María. Así mismo, obsequiaron piezas especiales de la Virgen bañadas en plata al director Salvador Rizzo y otra a la coordinadora de END POLIO NOW Sonia Uribe.

Cada detalle fue cuidadosamente planeado, y coordinado, por el liderazgo de la presidenta electa Bertha Ramos, así como la unidad, compromiso y sensibilidad de todos los socios, quienes lograron que esta experiencia trascendiera lo institucional para convertirse en un momento profundamente humano.

Este encuentro deja un mensaje claro: aunque Rotary es una organización sin afiliación religiosa, su esencia humanitaria no reconoce barreras para generar conexión, respeto y trascendencia.

La presencia del presidente mundial de Rotary en este santuario reafirma que cuando el servicio se pone al centro, no existen diferencias que dividan, solo propósitos que unen.

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