Las empresas requieren egresados que no solo cuenten con conocimientos teóricos, sino con habilidades prácticas reales
Más allá de los títulos académicos, los empleadores están priorizando candidatos que cuenten con competencias reales, verificables y listas para aplicarse en entornos laborales desde el inicio.
Uno de los conceptos que está cobrando mayor relevancia es el de readiness laboral (o job readiness), el nivel de preparación real que tiene una persona para integrarse y desempeñarse eficazmente desde el primer día, en donde no basta con haber estudiado algo, sino que puede ejecutarlo en escenarios reales.
En México, la brecha entre egresados universitarios y quienes logran titularse se ha profundizado de forma significativa en 2025. De acuerdo con el análisis del IMCO, esta diferencia prácticamente se duplicó en la última década, al pasar de alrededor de 90 mil a 170 mil personas, evidenciando que cada vez más jóvenes concluyen sus estudios, pero no completan el proceso de titulación.
Mientras el número de egresados crece de manera sostenida, el valor del título profesional pierde peso frente a habilidades prácticas y experiencia, en un entorno donde las empresas priorizan competencias.
En este contexto, resalta el modelo educativo MAPS (Modular, Apilable y Personalizable) de Tecmilenio, que está enfocado en el desarrollo de competencias de alta demanda para el mundo laboral, con temarios cocreados con grandes empresas.
El modelo MAPS incluye Estancia Empresarial, una iniciativa que ofrece a las y los estudiantes la oportunidad de aplicar sus conocimientos y competencias en situaciones reales dentro de empresas asociadas, reforzando su aprendizaje y proporcionándoles una valiosa red de contactos profesionales.
De acuerdo con LinkedIn, los empleadores dan cada vez más importancia a las habilidades y competencias por encima de los títulos académicos, los puestos de trabajo o las trayectorias profesionales lineales.
Las habilidades interpersonales más buscadas por los empleadores tales como liderazgo y gestión de personas, colaboración interfuncional, gestión de equipos y mentoría; tienen cada vez más demanda, al igual que las habilidades relacionadas con la comunicación con ejecutivos y partes interesadas.
Claridad de propósito
Otro elemento estratégico en la evaluación es claridad de propósito. Los profesionales que comprenden el impacto de su trabajo y tienen definido el “para qué” de su desarrollo profesional tienden a mostrar mayores niveles de compromiso, resiliencia y permanencia dentro de las organizaciones.
“Las empresas necesitan talento que llegue con habilidades técnicas y humanas que sean verificables, con capacidad de adaptación y mayor claridad de propósito; habilidades que no solo impulsan el desempeño individual, sino también fortalecen el engagement organizacional y contribuyen a construir trayectorias laborales más sostenibles”, afirma el Dr. Luis Gutiérrez, vicerrector académico de Tecmilenio.
Ventajas para las empresas
Incorporar talento con habilidades verificadas permite reducir los tiempos de capacitación, acelerar la integración a los equipos de trabajo y mejorar la productividad en etapas tempranas. También, facilita la toma de decisiones en reclutamiento al contar con indicadores más claros sobre el potencial de desempeño de los candidatos.
Apostar por egresados con competencias verificables y claridad de propósito puede marcar la diferencia entre solo cubrir una vacante o sumar verdadero valor al negocio de las empresas.

